Dic 30 2008

Usted y su seguridad personal

RoRo

Hermosillo, Son.- Inmersos en nuestras rutinas, tiranizados por lo urgente y agobiados por el imperativo social que nos ordena tener para finalmente ser, no nos percatamos de que nosotros mismos, somos, en buena medida, quienes propiciamos el fenómeno delincuencial.

Usted sabe bien que un comportamiento confiado, negligente o descuidado siempre será un reto y una abierta provocación para quien se proponga obtener una ganancia indebida al delinquir.

La terca realidad que se empeña en despertarnos siempre con alguna novedad, nos muestra que para una mayor eficacia en su actuar, los delincuentes, de manera constante, modifican, actualizan y perfeccionan sus habilidades, sus técnicas y estrategias.

No conformes ahora con tener a su favor el factor sorpresa sobre la victima, que de ordinario se paraliza ante un ataque inesperado, han creado nuevos procedimientos, más elaborados y efectivos para garantizarse el éxito en la ejecución y la impunidad de su ilícita acción.

Siguen siendo validas, por supuesto, todas las medidas y previsiones que se implementen para obstaculizarles su fin y que van desde la contratación de vigilantes, guardias y personal de seguridad hasta los mecanismos eléctricos y electrónicos de protección para la persona y su patrimonio.

Aquí estamos hablando de personal armado debidamente capacitado, rejas, bardas, chapas de seguridad, cajas fuertes, puertas reforzadas, bastones para el volante de los vehículos, inmovilizadores, pólizas de seguro, alarmas, cámaras de vigilancia y centrales de monitoreo, entre otros.

Es bueno saber, sin embargo, que todas estas medidas parecen exageradas y gastos inútiles hasta que se necesitan. Esto es importante señalarlo porque en este rubro de la seguridad nuestra apuesta parece ser a que nada sucede hasta que algo nos pasa.

Y es que con frecuencia olvidamos que la seguridad es un estado de ánimo que para ser real debe sustentarse en una serie de medidas preventivas de permanente atención y cumplimiento.

Tenga siempre presente que todo descuido, exceso de confianza o negligencia lo acerca a la posibilidad de ser victima de un delito.

Usted puede sufrir las consecuencias y lamentarse por ello, si deja, así sea momentáneamente, objetos de valor, portafolios, bolso, cartera o celular a la vista en el interior de su carro, o aún cuando estos no estén a la vista.

Incluso puede ser mayor el objeto de robo si, por ejemplo, deja las llaves de la unidad en el encendido, las puertas sin los seguros activados o el volante sin la barra de seguridad tan solo porque regresaría de inmediato después de una rápida compra en el abarrote o supermercado.

Por otro lado, si al salir de su casa olvida cerrar alguna puerta con llave, esta puede ser el fácil acceso para un ladrón que haya observado la ausencia de la familia y esto lo compruebe con sólo llamar a la puerta.

En ocasiones, para evitar sospechas de alguien que pudiese estar en casa o de algún vecino del domicilio vacío, los delincuentes utilizan a niños o a pordioseros cómplices para verificar que efectivamente no haya riesgo alguno al momento de actuar.

Cuantiosos robos se han cometido en tan solo una o dos horas de ausencia de la familia, lo cual indica el conocimiento que se tenia de sus hábitos y costumbres.

Esto lo logran los delincuentes con la observación de las rutinas, las actividades y horarios de la vida familiar.

Otros delincuentes hacen uso de mecanismos o estrategias no violentas para realizar su acción y evitar la sanción de su conducta.

Con el único fin de contribuir a la prevención de los delitos, apuntamos aquí algunas conductas QUE USTED SIEMPRE DEBE EVITAR:

1.-Si en la fila del banco alguien le cuestiona (así sea una señora mayor, un joven bien vestido o un respetable señor) sobre lo que usted va a hacer, jamás debe responder que va a depositar, pues con ello revela que usted lleva fondos o recursos en efectivo o documentos de valor, y no será nada raro que después, la misma persona u otra en la fila, finja un dolor y le pida que le ayude a llegar a su carro donde trae la medicina y donde, por supuesto, también esta el sujeto que completara la acción de robo o asalto.

2.-Si al salir del banco alguien se encuentra un paquete de dinero y bondadosamente lo quiere compartir con usted, JAMAS SE DETENGA y vuélvase a la institución a buscar la protección del guardia del banco, de lo contrario, en solo un momento aparecerá alguien bastante alterado buscando el dinero que perdió, aduciendo que se trata de una gran cantidad. Acto seguido, al retirase el afligido sujeto ya no habrá posibilidad ni calma para contarlo o dividirlo y ahí, en ese momento la oferta será que usted se quede con todo el dinero a cambio de la cantidad que acaba de retirar del banco; si acepta, al abrir el paquete se sorprenderá al encontrar una enorme cantidad de………..papel periódico recortado al tamaño normal de los billetes.

3.-Puede ser también, que al retirarse en su vehículo del estacionamiento o de las cercanías del banco descubra, al llegar a su próximo destino, que una de las llantas esta ponchada y, ante su contrariedad, alguien amablemente le ofrecerá ayuda para cambiarla (sobre todo en el caso de las damas, donde además no es extraño que alguien se acomida) y pronto, muy pronto aparecerá otro auxiliar (tal vez el mismo que navajeo o le aflojo la válvula a la llanta en el estacionamiento del banco) y si usted acepta estos “valiosos y desinteresados apoyos” es muy probable que entre la platica, los movimientos del jack y la llanta extra, la apertura de la cajuela las maniobras con la llanta ponchada y el préstamo del kleenex para limpiarse las manos, junto con sus voluntarios auxiliares desaparezca también su bolso si es el caso, su portafolio o su cartera con el dinero que retiro de la institución.

El modo de operar y la técnica delictiva pueden variar, dada su preocupación por estar constantemente actualizándose; sin embargo, estos ejemplos son sólo una muestra de que continúan vigentes los viejos principios del fraude callejero donde se tienta la codicia o la avaricia de la victima con la posibilidad de una utilidad exagerada aunque indebida, o con una ventaja mayor a costa de la “inocencia” del astuto defraudador.

Igual sucede con el truco del cachito premiado, ese en el que usted adquiere a precio de ganga un billete de lotería ganador de un sorteo ya pasado, pero que el defraudador no sabe ni donde ni como cambiar. OJO, MUCHO OJO, este cachito y la lista que le muestran no corresponden a la misma fecha o bien, los dos son falsos.

Otra constante en estas conductas ilícitas es que siempre se escoge a la victima en un banco y se le aborda ahí mismo, como ya dijimos, o al salir de las instalaciones de la institución, cuando ya el delincuente sabe que lleva dinero consigo.

Algo similar le sucedió a un numeroso grupo de adultos mayores pensionados y jubilados quienes después de recibir el cheque de su exigua pensión fueron abordados por un par de sujetos muy bien vestidos, quienes les cuestionaban sobre el monto de la cantidad recibida, y ante el argumento de que existía un error en la elaboración del cheque las victimas les endosaron sus documentos a cambio de otros por una cantidad mayor……..pero FALSOS.

En otro caso, un individuo apostado en una calle cercana al banco abordo a una dama cuando abría la puerta de su vehículo, el sujeto le mostró una pistola y le hizo subir a la unidad que el mismo condujo por diversas calles de la ciudad.

Después de algunos tocamientos, insultos y vejaciones le vació el bolso en el asiento del vehículo y, de su contenido, además del dinero extrajo un recibo de la luz con el que le dijo garantizaba su silencio porque en caso de que lo denunciara y fuese detenido, al salir volvería a causarle un daño mayor a ella y a su familia en el domicilio consignado en el recibo.

Una buena recomendación es no llevar niños al banco, porque la más mínima retención de ellos por alguien mal intencionado puede ocasionar que usted entregue el dinero, que además usted retire una cantidad adicional de su cuenta y que se queden hasta con su vehículo, por no exponer a los niños a un daño mayor al ya causado.

Reiteramos aquí que todas las previsiones nos parecen siempre exageradas e innecesarias hasta que algo sucede.

Recuerde que la seguridad es un estado de ánimo que nosotros mismos contribuimos a crear.

No sea usted mismo quien propicie la comisión de un delito en su contra por prisa, descuido, exceso de confianza o negligencia, y si en algo le ayudan estas líneas de prevención y advertencia, por favor, háganoslo saber.