Felicidad y Valor

Hermosillo, Sonora.- Además de las obligaciones morales y legales que como padres tenemos para proporcionar alimentos y vestido, educación y un ambiente familiar que propicie el sano desarrollo armónico de la personalidad de nuestros hijos, existen 2 actitudes básicas que por amor a ellos, con sinceridad, debemos asumir.
- Ser felices.- Porque no hay nada como recordar padres felices, sobre todo en la infancia, etapa en la que al margen de los bienes materiales que se tengan o no, la satisfacción y la felicidad se viven, se sienten y se disfrutan en función y medida de un ambiente de unidad e integración familiar.
- Ser valiosos.- Porque los hijos necesitan aprender a valorarse a si mismos a partir del estimulo, la disciplina y el animo que reciben de alguien que se sabe valioso y que actúa acordela principio de las 3 “R”, a saber:
- Respetuoso de si mismo
- Respetuoso de los demás
- Responsable de sus actos.
No de unos padres quejumbrosos, disminuidos o devaluados, en permanente reproche y queja contra todo mundo por su situación y por las circunstancias.
El filosofo Español Baltasar Gracian nos dice: “errar es humano, pero es más humano culpar por ello a los demás”. Cierto. Lo que no nos percatamos es que cuando señalamos a alguien o a algo mas con el índice, otros 3 dedos de la misma mano apuntan hacia nosotros. ( haga ahora este ejercicio ).
En nuestra prisa por culpar a otros olvidamos que cuando arrojamos tierra a alguien más, lo único que hacemos es perder piso, afectando con ello nuestra estabilidad emocional.
Sr. Padre, Sra. Madre de familia: Cuando usted actúa y se comporta como el ser valioso que realmente es, asume que existe la posibilidad siempre presente de equivocarse y fallar, pero sabe también que al reconocer y admitir sus errores, se da la oportunidad de corregir el rumbo e intentar un nuevo camino que le lleve al resultado deseado: forjar en sus hijos una sana autoestima, una justa valoración de sus capacidades y habilidades, así como el reconocimiento de sus defectos que con respeto a si mismos y como seres responsables de sus propios actos, ellos sabrán corregir y superar.
A usted le corresponde como guía y educador primario, aplicar en su hogar una sana disciplina de la realidad.
Recuerde que una finalidad importante de todo proceso educativo, es preparar al educando para el ejercicio responsable de su creciente libertad.
Sus hijos tiene que aprender a forjar sus propias circunstancias y a responder correctamente ante cada reto de su vida personal y profesional.
Prepárelos para recorrer el camino de la mejor manera posible, pero jamás les allane o les prepare el camino; permítales, con cuidado, comprensión y amor que en este proceso de formación, sus hijos asuman las consecuencias de sus actos.
No caiga en la tentación de hacer todo por ellos. Esos pequeños que ahora la vida encomienda a su cuidado, son seres en formación, inmersos en un proceso de crecimiento que los ubica como adquirentes ávidos de conocimientos y experiencias.
No los prive del éxito; pero sobre todo, no les quite la satisfacción intima y personal del deber cumplido, y usted también vivirá orgulloso y satisfecho de haber forjado hombres y mujeres valiosos, dueños de una voluntad superior a los caprichos del destino, ciudadanos de bien, útiles a su familia y a su comunidad.
Esta es nuestra apuesta por un mañana mejor para todos.
* Imagen via Wikipedia