2009: INSEGURIDAD Y VIOLENCIA
Hermosillo, Son.- Por supuesto que no se descubre el hilo negro ni se dice nada nuevo cuando se afirma que el recientemente fenecido 2009 marcó una cifra record de ejecuciones en nuestro país, ya que cada nuevo año de la ultima década, resultó ser más violento que el anterior.
Igualmente parece ociosa la afirmación de que las bandas del narcotráfico satisfacen su demanda de mano de obra en el vasto universo que, según datos del Instituto Mexicano de la Juventud, lo conforman 7 millones de jóvenes mexicanos que no estudian ni trabajan, y que victimas del ocio, carentes de expectativas, se enrolan en esta ilícita actividad.
No obstante lo anterior, juzgamos atinada y oportuna la afirmación del Dr. José Narro Robles, Rector de la UNAM, quien al referirse a esta situación el pasado 3 de Diciembre sentenció que para revertir los efectos de esta realidad se requiere impulsar la educación y el empleo.
Contribuyen a validar éste aserto los elevados índices de violencia y criminalidad recopilados y difundidos por diversos medios de circulación nacional que señalan como promedio: un muerto por cada hora del ano que acaba de terminar.
Las cifras fluctúan entre 7,724 que da el Universal a 8,281 que registra Milenio y a las cuales Sonora aporta de 222 a 294 según cada fuente; de esta cantidad, 136 homicidios violentos se cometieron en la Cd. De Nogales, donde además, según el recuento de Nuevo Día, tan sólo en el mes de Diciembre se tuvo la cifra record de 39 ejecuciones; por cierto, éste mes resultó ser el más violento a nivel nacional con un total de 842 a 885 muertes dolosas atribuidas al crimen organizado.
Por entidad federativa Chihuahua obtuvo el nada honroso primer lugar, donde la aportación de Cd. Juárez fue de 7 homicidios diarios para ser considerada como la ciudad mas violenta de México por segundo año consecutivo.
En este desorden le siguen Sinaloa, Durango, Guerrero y Baja California, lo cual nos muestra que con la aportación de Sonora en el séptimo lugar y sin incluir a Guerrero, el Norte y Noroeste de nuestro país con sus casi 6,000 ejecutados obtiene un promedio que va del 72 al 75 por ciento del total nacional.
Establecido y documentado lo anterior con la contundencia de las cifras proporcionadas y sabiendo que la edad de los ejecutados en la mayoría de los casos fluctúa entre los 25 y los 28 años, resulta por demás inexplicable que a nuestra máxima casa de estudios, UNISON, se le hayan recortado 58.9 millones de pesos del presupuesto solicitado.
Igualmente inexplicable resulta que en lugar de incentivar las actividades productivas y la creación de nuevas empresas, la administración federal acuda al fácil expediente de aumentar y crear nuevos impuestos, así como de elevar el precio de insumos y servicios, que sin lugar a dudas encarecen la vida y desalientan la inversión.
Al parecer caminamos en sentido contrario de la razón y de la expresa petición del señor Rector de la UNAM para fortalecer la educación y el empleo en nuestro país.
Urge que a la UNISON, una de las mejores 10 universidades en el contexto nacional, se le compense en forma perentoria la cantidad que a bien tuvieron negarle cuando el Congreso del Estado le autorizó únicamente 648.5 millones de pesos de los 707 solicitados como mínimamente indispensables para el cumplimiento de su elevado objetivo social.
Lo anterior visto a la luz no sólo de la mejor formación profesional de nuestros jóvenes, sino en función de su contribución a las ingentes tareas de seguridad y bienestar general que realiza y cumple al mantenerlos alejados de la posibilidad de que sean victimas fáciles de enganchadores, sicarios y capos del narcotráfico.